Ensayo argumentativo: “¿Es
posible hablar de una filosofía latinoamericana?”
Marco Vinicio Salas Segura,
Estudiante de Filosofía
El siguiente trabajo nace a razón de la motivación del curso filosofía latinoamericana, el cual nos adentra en el misterio propio de esta materia. Pero para acercarnos a este es necesario tener conocimientos básicos de la filosofía. En el siguiente ensayo argumentativo tratare de concebir la forma de inicio de esta misma en cuanto a la evolución desde la cultura y el mismo pensamiento filosófico, teniendo en cuenta el pensamiento filosófico latinoamericano siempre a compadecido bajo el peso del sentimiento de inferioridad en aspectos como el de la conquista de importación de pensamiento, cultura el deseo de siguientes campos. Tomando primeramente sobre lo que se entiende por filosofía, para poder acercarse por ella al pensamiento de una de América latina y su pensamiento en algunos momentos de la historia, igualmente tomando en cuenta el surgimiento de la misma y sus principales elementos; así como algunos autores.
En cuanto
al acercamiento de la filosofía podríamos decir que el hombre ha buscado
siempre razón de ser en cuanto las cosas desde la antigüedad, desde este
cuestionar del origen de las cosas, éstos, popularmente son llamados filósofos
naturalistas, propiamente se originan en Grecia, por ejemplo Tales de Mileto,
veía en el principio de las cosas el agua, en efecto podemos ver que “Su importancia histórica persiste y está
ligada a su doctrina del agua-principio. Por eso en él empieza la filosofía
como interpretación monística y dinamista del ser” (Fabro, 1977, pág. 26),
a partir de ahí es necesario llegar al origen.
Es imposible que se pueda negar la relación que América ha tenido a través del
tiempo con Europa es muy distinta a cualquier otra relación con otro
continente. Esta diferencia tiene un elemento clave, los americanos, podemos
decir no se sienten poseedores de una cultura propia, en la que son dueños de
una cultura que pueda prescindir, al menos hasta el momento, de la cultura
europea. Con esto no se puede negar cualquier tipo de culturas que nos sea
innata o propia, como lo es la cultura autóctona indígena; sin embargo, esta
cultura no pocas veces no representa para los americanos actuales.
En muchas
ocasiones escuchamos que Europa necesitaba de América desde diferentes
necesidades y es que desde el descubrimiento de América fue descubierta, por
este continente concretamente por España. A partir de este momento se produjo
la conquista a las culturas autóctonas convirtiéndonos, para bien o para mal
según la interpretación, en un familiar o heredero de la cultura europea. Más
allá del impositivo, violento o nefasto proceso que fue para América la
conquista, la llegada de los europeos fue el modo que estableció una estrecha
relación entre los continentes. El escritor Alfonso Reyes grafica de una forma
muy fiel esta resistencia del americano a ser americano, que quiero expresar, “El
americano sentía encima de las desgracias de ser humano y ser moderno, la muy
específica de ser americano; es decir, nacido y arraigado en un suelo que no
era el foco actual de la civilización, sino una sucursal del mundo” (Reyes, 1936;
pág. 24)
América como espacio en un tiempo determinado, se convirtió en el espacio para plasmar las ideas de los europeos, por ello este continente se fue convirtiendo en el pretexto perfecto para criticar a Europa. Muchos de los ideales pensados para Europa fueron realizados imaginariamente en América, con fantásticas ciudades y gobiernos que correspondían al ideal del hombre moderno. América entonces fue presentada como la idea de lo que Europa debía de ser. América fue la utopía de Europa. El mundo ideal conforme al cual debía rehacerse el viejo mundo de Occidente. América intentó entonces ser la creación ideal de Europa.
Cuando nos
acercamos a Latinoamérica vemos que ella se enfrenta a una propia realidad, no
pocas veces alienada por una historia de la que se hace siempre el tema de la
Conquista, la cual no sólo direccionó la política y economía de la región, sino
que también trazó sus manifestaciones culturales y filosóficas, observo por
consecuencia en esta construcción un alienado pensamiento latinoamericano,
fruto de la colonización, es necesario indicar que es un tema complejo, la
filosofía podemos decir ha sufrido algunas crisis de identidad, sin embargo, puedo
mantener como Portilla “La filosofía es
un saber situado, lastrado por las capas inconscientes de los individuos, y de
las culturas y clases sociales desde las que se filosofa.” (Portilla, pág.
38)
Al
acercarnos a la filosofía de la historia especialmente desde el pensamiento de
las épocas; permite a América descubrirse a sí misma como objeto filosófico; y
es que desde mi opinión solo volviendo a las raíces del pensamiento originado
en la cultura podremos ir descifrando este tema; frente a esto existe el
problema de la originalidad de las ideas filosóficas que pasan a segundo
término frente a las condiciones histórico-sociales que ellas ofrecen y a la
función reveladora del contexto cultural. Esta perspectiva de pensamiento historicismo
anuncia la originalidad, la individualidad, que en este sentido es que América se
descubre como objeto filosófico; además se descubre en la realidad concreta de
su cultura y de su historia.
En cuanto a la historia de las ideas filosóficas no se puede, independizar de la historia general ya que una vez concebida la vida anímica de la sociedad como una estructura, la filosofía se presenta en cada caso, referida a la realidad histórica en que se inserta. Cada época tiene un espíritu propio del que participan todos los elementos culturales que la determinan. Existe entonces para las ideas filosóficas una significación histórica que no puede alcanzarse sin la comprensión o en su adopción la han rodeado.
El pensamiento
latinoamericano no puede obviar el quehacer historiográfico- filosófico, la
historia de las ideas y la filosofía de la historia. Es importante volver legado cultural, de lo que concibe entonces el ser
y no ser, el pensamiento que se formó y podemos decir se forma. Hay que asimilar
entonces de qué manera el sujeto latinoamericano ha ejercido y ha tomado
conciencia que ha adquirido sí mismo.
La cultura para con respecto a lo presentado previamente no es una entidad no concreta y desligada de las instituciones sociales, la novedad de conectar la problemática de la filosofía latinoamericana, con la más general de la cultura latinoamericana, implica con ello vincular la cuestión de la inautenticidad de la filosofía de la cultura con la realidad histórica concreta de la situación económica, política y social de América Latina. Y característico de esta vinculación es que se establece; al igual que lo menciona Salazar Bondy, entre inautenticidad filosófica-cultural y situación político-económica, es que para él esta realidad histórica es en última instancia la raíz o causa de la inautenticidad cultural o filosófica.
Para esta
filosofía latinoamericana, debe existir por lo menos una cultura que la
respalde, con solo el plantearse este simple hecho de problema sin saber la
respuesta, es ya hacer filosofía latinoamericana, puesto que trata de contestar
una cuestión propia. Misma postura que me ayuda a mantener firme Orbe (2013),
manteniendo siempre ese desarrollo de lo propio y ese descubrir desde su propio
origen.
La intención
de la filosofía desde sus inicios específicamente desde la filosofía de la
liberación es asumir la realidad latinoamericana como problema filosófico,
retomando la preocupación por el sentido y la necesidad de un pensamiento
comprometido con la realidad de nuestros pueblos. De aquí observo que a partir
de este encuentro de la filosofía de la liberación es donde surgen los
diferentes autores que propician el pensamiento latinoamericano. Que en medio
de las dificultades históricas culturales que ha pasado América latina se ha
avanzado.
Podemos realizar
una nueva lectura de la tradición de la
filosofía latinoamericana a partir de la discusión poscolonial, esto replantea desde mi postura que lo que se toma ahora como
objeto de estudio no es solamente el colonialismo a nivel económico y político,
sino, ante todo, el colonialismo a nivel epistemológico(pensamiento), esto se
traduce la manera como desde unas ciertas prácticas de poder ser, se construyen
en representaciones sobre el otro, además los órdenes del saber en los que esas
representaciones se inscriben y las modificaciones que sufren cuando se
desplaza el lugar y el tiempo.
Igualmente
es bueno ubicarnos también desde la premisa de que la historia del imperialismo
está marcada por una violencia epistémica. Ésta violencia a la que supone a un
ser construido mediante el discurso, así el sujeto colonial se convierte en una
proyección europea; sobre todo lo podemos captar desde una metafísica donde las
heterogeneidades en una metafísica donde las heterogeneidades y las diferencias
se encuentran sumergidas en un lenguaje homogéneo; de aquí entendemos que
cueste tanto al latinoamericano el valorar su identidad y cultura muchas veces
heredada de culturas aborígenes y se sobreponga y se haga más atractiva una
cultura europea.
En el desarrollo de las culturas y de los contactos, el diálogo es sobre todo un proyecto que una realidad de hecho, el diálogo entre las culturas representa el proyecto con el fin de realizar una respuesta diferente que se opone a la integración, y la transformación homogénea del mundo en cooperación y de comunicación solidarios entre diversas culturas de la humanidad. De aquí la importancia de los aportes a nivel de pensamiento filosófico sin caer ni en nacionalismos ni en crisis de conocimiento.
A la luz
de lo concebido en lo anterior podemos llegar a decir entonces propiamente
desde lo que he llegado a conocer que cuando nos acercamos a una la filosofía latinoamericana
debemos permitirnos descubrirla propiamente objeto filosófico; solo volviendo a
las raíces del pensamiento originado en las cultura, propiamente podremos ir descifrando entonces este tema; ya
no preocupándonos desde una originalidad
sino de América se descubre como objeto filosófico a ella misma; además se
descubre en la realidad concreta de su cultura y de su historia. Y principalmente
como lo afirma el último argumento, es de gran importancia el diálogo visto como
proyecto entre las culturas, con el fin de realizar una respuesta diferente que
se opone a la integración, y más bien ve
y da esperanza al mundo desde una línea de cooperación y de comunicación
entre diversas culturas de la humanidad. Como lo he podido lograr vislumbrar
desde el curso de Filosofía Latinoamericana, solo con el debido respeto de la cultura,
la comprensión, y el diálogo es que se puede llevar adelante el pensamiento
humano si caer en nacionalismos o una homogenización.
BIBLIOGRAFÍA
Bondy, Augusto Salazar, ¿Existe una filosofía de nuestra
América?, México, Siglo XXI editores, 1968.
Fabro, C. (1977). Historia de la filosofía. Madrid-México:
Ediciones Rialp,S.A.
Orbe, J. F. (2013). ¿Podemos hablar de una filosofía
latinoamericana? Quito: Universidad católica de Ecuador.
Portilla, M. L. (s.f.). Visión de los vencidos. México:
DGSCA.
Reyes, Alfonso, Notas sobre la inteligencia americana,
Buenos Aires, Revista Sur. Núm. 24, Septiembre de 1936.
Muy Bien, tal vez podrías enriquecerlo un poco más, te recomiendo este video:
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=ptu1LyvGvxw
Gracias...
EliminarMe parece muy bien la estructura planteada, sin embargo deberías iniciar con la cuestionante sobre lo que significa a nivel personal la filosofía y el filosofar, de esta manera podrás establecer una linea conductora sobre lo que significa para usted la filosofía latinoamericana.
ResponderEliminarEl desarrollo histórico sirve para plantearse una tesis, pero no puede ser el contenido de un ensayo argumentativo. El paso por la historia le debe ayudar a definir su posición, pero el resumen histórico no es el argumento.
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