SÍNTESIS DEL PRÓLOGO “HISTORIA DE LAS INDIAS”
MARCO VINICIO SALAS SEGURA
Primeramente la obra nos rescata el trabajo de Fray
Bartolomé de Las Casas a través de su obra, ya que en ella existen abundantes y
precisas noticias, así como de diferentes temas y géneros. Todo esto para
denunciar las ofensas y fechorías perpetradas a los natales; así como defendiéndolos,
teniendo en cuenta todo esto que se da al inicio de la misma, y poniéndola en
conjunto con el contexto de vida, acción y escritos de autor, posibles
circunstancias de composición y de redacción. Así como se aprecia el valor como
obra hacia la posteridad.
En cuanto su composición el autor nos habla sobre las diferencias
en los diferentes libros de su composición, donde nos dice que podría
resultarte la mayor o menor abundancia o importancia de la materia histórica, ya
que la división por décadas, es puramente artificial; al ver contenido notamos
que las explicaciones son ofrecidas, y no son todas de utilizar criterio los objetivos.
En el esquema que se presenta aparecen algunas anomalías cronológicas, tanto el
principio, a final de los libros, el curso de algunos capítulos. Donde se dan
retroceso o anticipación, parece entonces señalados por el autor con el fin de
justificarse, por ejemplo el libro primero donde se comienza con los
antecedentes de la empresa colombina.
Es asombrante la cantidad de datos recogidos por este
historiador y su minuciosidad; en cuanto los viajes descubrimiento se ocupa
aproximadamente la mitad de la historia, donde abundan asuntos de orden
político, junto con extensas secuencial narrativas, por ejemplo el libro tres
son los negocios cortesanos y gestiones del clérigo Casas en la época de Cisneros
y Carlos I.
Por otra parte se presentan algunas delegaciones en
cuanto al paraíso terrenal, que le permiten al historiador denunciarla trata de
medios y además abusos cometidos por los portugueses y el repetidor después los
españoles partiendo del testimonio de los jesuitas en Brasil. No refleja el
autor, que nadie como Las Casas, ha sabido intervenir a cada momento de relato,
dedicando capítulos enteros y series a la aclaración de hechos referidos o
reflexiones y dictámenes sobre los mismos. Y aunque en la hora se exponen
circunstancias, el ideal es restablecer la verdad, añadiendo el lenguaje crudo
en los hechos del derecho, la justicia y la elocuencia de corazón.
A
Fray Bartolomé en cuanto al conocimiento del nuevo mundo, no le fue cosa
extraña; ya que de su noviciado fueron adquiridos conocimientos jurídicos y
escritos, aun con esto no se pueden acercar a una forma completa del saber en
sí llegó Las Casas a escribir en el período iniciada de su labor
historiográfica. Basta con pensar en la enorme cantidad de estos colectivos o
referentes a por lo que aparecen en la historia y que sólo pudieron copiar más
tarde en España, donde estaban depositados. O también la posibilidad, dio un
largo paréntesis en la historia de este autor, hacia 1530, Las Casas inicia una
nueva etapa de la carrera que no le hará ningún tipo de respiro durante 20 años.
Alrededor
de 1544, corresponde la actuación política de Fray Bartolomé, la concesión de
la reforma total del sistema colonial, en donde se multiplica gestiones de la
corte y escribieron solamente una serie de memoriales de denuncias y de
remedios, donde recluta misioneros de confianza. Con todo esto vemos que con
tantas ocupaciones a cuestas, poco tiempo y poca tranquilidad le queda ahora
historiador para perfeccionar su obra, muy pocos momentos.
Propiamente
el prólogo de 1552, coincide con ellas del mismo en el convento de San Pablo, relativamente
en a Colón cercanos. De este mismo año podemos ver la edad avanzada el autor en
cuanto los libros editados en este, que hasta la fecha de 1560 es de notar que
no abandona su intención de seguir redactando. Tienen un plano por supuesto,
que no puede dejar de relacionarse con su entrega de obra al colegio de San
Gregorio de Valladolid, para que permaneciese sin publicar al menos durante 40
años.
Al
acercarnos a la obra se destaca el relativo interés a las ideas sobre todo en
el género histórico, al juicio que le merecieron demás historiadores de las
indias e incluso los componentes más fundamentales de su ideario. Una primera
parte se hace un conjunto de referencias a los autores de la antigüedad, expone
Las Casas, siguiendo esto al historiador José, jun en las cuatro causas que
pueden citar a escribir historias, es entendido como manifestarse le puede
separar la fama y gloria, complace los príncipes alabando sus obras los seres;
restablecer su integridad de la verdad alterada los otros o conocer los hechos
notables caídos en el olvido.
El
autor entonces también suman una gran cantidad de numerosos historiadores
antiguos: griegos, egipcios, humanos, judíos y cristianos. Sobre la entonces
labor historiográfica, que se subyace la necesidad haber sido testigo
presencial de las cosas que se han de relatar y en obligación denunciar los
hechos con prudencia en el objetividad, este ciencia supone que los
historiadores sean doctos y desapasionados ahogando a favor de la verdadera
religión y respetar lo que para el bien debe ahoga a favor de los hombres desde
la Divina Providencia.
Descarta
entonces Las Casas, de inmediato las dos primeras causas puestas previamente,
como lo era la elocuencia y el alaban a los poderosos algo que no cuadre
absoluto con el estilo y el contenido del libro, al llegar a tercera causa una
solemne declaración empero de la verdadera noticia. Estas páginas entrar en el
prólogo entonces sobresale sus intereses humanos, como defensor de los indios,
dirigiendo el compendio más acabado de su ideario.
Volviendo
a su propia motivación el autor fundamenta su propósito en una necesidad a
remediar los nocivos efectos, de los graves errores de la decadencia propia de
los conquistadores; delegada de su larga experiencia de las indias como
garantía de la relación verídica de los hechos. Con este arreglo objetivo de
talla ocho fines particulares que persiguen mediante el establecimiento de la
verdad: glorificar a Dios con juicio y justicia, ayudar a España en el reconocimiento
del bien y utilidad verdaderos, poner en claro circunstancias destacas de los
descubrimientos, rebatir el error de la irracionalidad de las gentes indiana, censurar
las maldades de los españoles y perpetuar la memoria de las acciones señaladas
y dignas de ser imitadas. También se limita de momento ha citado los autores exentos,
como lo fue Mártir y Américo Vespucio.
Como
manera de síntesis de manifiesto en relación de fe del historiador importante
destacar en lugar su concepción fundamental pragmática de lo que es el ente
histórico respaldado por los antiguos, asesoría el autor la clásica creencia en
virtudes educativo de la historia que es maestra de vida y de su insustituible
en ejemplaridad. Por otra parte sobre el conocimiento de los indios y el
comportamiento los españoles, observa Las Casas como un gran dolor que las
noticias propagadas por sus predecesores, unimos todo desprecio de las gentes
del nuevo mundo y su culpable encubrimiento de las maldades perpetradas contra
ellas dejando una imagen adúltera a la realidad.
Frente
a semejante falsificación de sus consiguientes prejuicios ya sea materiales
espirituales no sólo para los indios sino también para España y la misma
religión cristiana. La necesidad entonces de restablecer la verdad que tan
dañosa mente acción frente a esa hora ya un deber moral para Fray Bartolomé;
pretendiendo establecer la justicia en este mundo de iniquidades, y cooperar
con su magisterio a la erección de la ciudad de Dios.

Se
hace entonces con Fray Bartolomé, una distinción en cuanto los indígenas, en su
inmensa generalidad por su inocencia y su bondad, mansos y la cívicos, humildes
y pacientes, moderados en sus apetitos y honestos a sus costumbres, no les
puede ninguna codicia, envidia o ambición. Son francos serviciales dotados de
entendimientos, gobiernan su vida material, doméstica y social a gusto y
satisfacción, bajo la autoridad paternal de unos jefes prudentes y respetados. Gozan
entonces de la existencia sencilla como Félix en medio de la hermosa naturaleza
que es proporcionar lo que puede necesitar; únicamente indica a Fray Bartolomé
lo único que hizo hace falta es el bien supremo, la verdadera religión, pero
sus innatas facultades y virtudes esas enteramente capaces para fin y
costumbres cristianas, con tal que se las enseñé y como creatura racionales,
con benevolencia y amor.
Queda
claro entonces el carácter denunciatorio de la obra, en cuanto a sus
compatriotas podría jactarse el autor de conocerlos mejor que nadie. De aquellos
que tomaron parte de los comienzos en las empresas inviables: descubridores,
conquistadores, colonos, administradores, eclesiásticos, e innumerables
personas a las que tuvo ocasión de encontraba frecuentar durante sus largas
estancias en la española y otras comarcas de las indias, así, en España y en la
Corte. Pudiendo sea el autor familiarizarse con sus hombres que iban a las
indias, por lo por lo general en busca de aventuras; algo que enfatiza el autor
propiamente con incansable insistencia en la ambición personal y
desproporcionada de sus estados, le llama la codicia infernal que se apodera de
ellos en tierras indianas, lo que condena el autor y otros escritos es la
desproporción que le parezca menos a y pretensiones de españoles en el nuevo
mundo, pero sobre todo los méritos personales de esas pretensiones hacia ellos.
Podemos
entonces relacionar con las mayores a las sospechas, sobre objetividad, en
testimonio lactancia desde un principio las relaciones dadas por conquistadores
y pobladores, horribles escenas de suplicios y matanzas perpetradas contra los
indios con motivo de las expediciones depresivas o de la guerra de conquista:
hombres decapitados estimados son mutilados, entregados a los perros, ahorcado
son quemados vivos; niños y mujeres hechos pedazos, criaturas tiradas al agua o
contra las peñas, y otro sinnúmero de atrocidades. Apreciado entonces un
verdadero carácter en cuanto hechos y la fidelidad de la relación.
Para
Fray Bartolomé, Colón había sido elegido movido por Dios, y adornado como tal
de todas las virtudes activas y pasivas requeridas para la obra que en le
tomaría llevar a cabo. Difícil fue entonces suponer que el elegido en este
mundo no se hiciese merecedor de la gloria eterna, porque fue e idealizado
desde su personal y de su comportamiento, ya que se suman cantidades de fallos
y maldades, de que ello que se suponía como una obra maravillosa.
La
visión y la comprensión de las cosas que Fray Bartolomé obtuvo en su larga
experiencia no coincidían necesariamente con aquellas que se pudieron formar en
su tiempo, especialmente del clérigo colono y reformador de la colonización.
Mas tarantos es recordar que astros son de son la orden dominica distaba mucho
de poseer todos los conocimientos jurídicos y teológicos de que se valió
después en que se fundamenta parte de su contenido explicativo y argumento de
la Historia. La sinceridad entonces del autor, vemos cómo su figura resaltar
una idealización de la figura del clérigo, pese a escasos éxitos de este lo
elevada a la altura de un protagonista excepcional.
El
autor nos dice que nos compete poner en tela de juicio la conformidad de las
ideas, comisiones creencias, está estricta ortodoxia católica, lo que sí importa
como tal es el candoroso modo de contemplación del acontecer histórico; nos
dice la lectura que tenemos sin embargo que ir más allá de la estricta
perspectiva teológica a la que se ajusta, no se pierden al historia, de su
interés historiográfico, siendo importante sobre los hechos ocurridos durante
los primeros años. Esta obra entonces capital de un interés americano, es entonces
de suma importancia, ya que cada vez que se lea, se aprecie mejor a América y
contribuya a un testimonio de vida de aquel que defendía los indios, y fue en
una gran importante fuente historiográfica de la gesta colombina y de sus
consecuencias.
Bibliografía:
De Las Casas, Bartolomé. Historia de las Indias.
España: Ayacucho, 2000.
Comentarios
Publicar un comentario