El pensamiento filosófico y el proceso político de emancipación

El pensamiento filosófico y el proceso político de emancipación

¿Anticipó el pensamiento filosófico el proceso de la independencia, o fue las condiciones políticas las que condicionaron un pensamiento emancipador posterior?

Tendencias ético políticas:
Tendencia española populismo: Fernando Suarez, defendía soberanía popular. Aparición de masones, influencia en el mundo, Dios fuera de la historia, búsqueda de la verdad necesaria, incluso influencia en la Iglesia “resolver los problemas de nuestro tiempo”, de San José María Escrivá; proceso con pasos, nos separa y se ponen a función del mundo con un alto altruismo. Masonería es interreligiosa.
Tendencia hispanoamericana: Sostiene teorías dirigieron la independencia fueron la influencia del liberalismo político, revolución francesa y de independencia norteamericana.
Influyeron, ante todo: Raynal, Montesquieu, Voltaire y Rousseau. Además, subrayan la especial influencia de los francmasones.
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Tendencias:
Absolutismo: despotismo ilustrado de Carlos III, sin embargo, REGNUM NON EST REGIS, SED COMMUNITATIS, constitucionalidad.
Democracia: defendida por jesuitas, por eso expulsión
Populismo: toma fuerza durante la guerra contra Napoleón asumida por los criollos al estilo Fuenteovejuna, estado paternalistaa
Liberalismo: de inspiración francesa y norteamericana, ejemplo todos votan por presidente y gana mayoría, en Estados Unidos, diferente por independencia de estados.
Consecuencia: dos corrientes
Defensa de la dominación española:
Vigencia del absolutismo sacro: veneración por reyes y el clero
Vigencia del despotismo ilustrado: todo para el pueblo pero sin el pueblo, el poder no viene de Dos, si no del dominio de failias reales.
Tendencia independentista:
Vigencia del liberalismo democrático
Influjo del enciclopedismo.
Puntos clave: caracas (Miranda y Bolivar); Santa Fe de Bogotá y Quito (niño y espejo); rio de la Plata (Belgrano y Moreno)
Vigencia del populismo hispánico:
Influencia de la escuela de salamanca

Influencia de la ilustración:

En Hispanoamérica:
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Tiene influencia negativa puesto que mutila e incapacita a personas al igual que los monacatos y seminarios; al igual al empleado en Costa Rica, que se le tiene que dar el seguro, vacaciones y aguinaldo, propio del sistema paternalista.
Invitaba a la libertad de pensamiento, que implicaba la emancipación política y la toma de conciencia de la propia identidad hispanoamericana.
Líderes de independencia de la ilustración: instrumentos científicos en fusiles y cañones
Simón Bolívar
Participo en lucha revolucionarias y en el ejercito de Bonaparte
Defendió idea de formar toda la América española una sola nación
Ideales de democracia, solidaridad y progreso.
Se trataba de federación de naciones unidas por la solidaridad, derechos y obligaciones.


Visión paternalista: pasado de los jesuitas.
Proceso político sin derramar sangre
Fraccionamiento de pueblos iría en detrimento de intereses
Sin colaboración del camino de sangre
Aspiración de lograr metas comunes
Misma sangre, religión, lengua
Congreso de Panamá somos débiles divididos
Bolívar se negó a pactar con Inglaterra y Estados Unidos.

Romanticismo e independencia cultural
Andrés Bello, Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino.
Utopía, debemos preguntarnos.
Realismo mágico
Hay unidad religiosa (CELAM) ¿Porque no política?
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Carta de Jamaica:
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El texto nos introduce en el contexto de la guerra de independencia de 1815. En las antiguas colonias de america latina. En Chile y México la situación no se había decidido; y sólo en el Río de La Plata habían triunfado los independientes.
El Libertador expresa su seguridad y confianza en el triunfo definitivo de la causa patriota. Dice que porqué los sucesos hayan sido parciales y alternados, no debemos desconfiar de la fortuna.  El Libertador considera la revolución de independencia como un hecho irrevocable, que no podía volver atrás, y que, a pesar de los fracasos sufridos, terminaría con la victoria definitiva de la causa independiente.
En la Carta el libertador critica el sistema colonial y señala la incapacidad de España para seguir manteniendo su dominación en América, y la conducta de los españoles con la población americana, desde las barbaridades cometidas contra los indígenas a partir del descubrimiento, hasta las "atrocidades" que hablan puesto en práctica durante la guerra de independencia. El Libertador se apoyaba en testimonios de los propios españoles, resalta propiamente la figura el Padre Bartolomé de Las Casas, quien fuera uno de los primeros en denunciar el carácter inhumano de la colonización española, España no estaba en condiciones de atender el comercio de sus colonias. El comercio español fue en gran parte un comercio de comisión; la búsqueda de metales preciosos y su atesoramiento y al monopolio comercial, dejando la industria y la manufactura. En donde el mercantilismo se orientó hacia el desarrollo de la industria, la navegación y el comercio, a objeto de lograr una balanza comercial positiva. España no podía, pues, continuar usufructuando un comercio que no podía satisfacer y cuyos beneficios tenían que pasar a manos de los nuevos países y de las naciones extranjeras que estuvieran en condiciones de atenderlo.
La Carta de Jamaica, nos recuerda en cuestión de política con la restauración vino al trono Fernando VII, quien desconoció la Constitución de 1812 dictada por las Cortes españolas durante la guerra. Fernando restableció los privilegios y volvió al gobierno absolutista. Estas medidas de malestar económico y al descontento que producía la guerra con las colonias, dio origen a un movimiento liberal revolucionario en España, que culminó hacia 1820 con la proclamación de la Constitución, el establecimiento de impuestos al clero y la nobleza, suprimió la inquisición y tomó otras medidas de clara orientación liberal. Este movimiento fue sofocado con la intervención de la Santa Alianza, que junto con el ejército organizado por la reacción española, aplastaron al movimiento liberal y restauraron el absolutismo. A estas circunstancias aludía El Libertador en la Carta de Jamaica, al decir que España pretendía reconquistar la América. Casi sin soldados, pues los que tiene apenas son bastantes para retener a su propio pueblo en una violenta obediencia.
Las demandas de ayuda se dirigían, a Inglaterra; y a los Estados Unidos por su tradicional rivalidad con España por el control del comercio colonial. Sin embargo, la política tradicional de Inglaterra había cambiado con la entrada de España en la lucha contra Napoleón. La política de Inglaterra en aquellos años de guerra contra Napoleón era la de garantizar la integridad del imperio colonial de su aliada España.
Con la derrota de Napoleón, 1815, la política inglesa debía volver a su antiguo cauce y ayudar a la independencia de las colonias españolas, por ser lo más conveniente a los intereses de Inglaterra. En este sentido, El Libertador trataba de estimular el cambio, y ofrecía ventajas económicas a los ingleses y en general a todos los países extranjeros que ayudarán a la causa patriota.
No hay dudas que la independencia de las colonias españolas dependía en gran parte de la situación internacional, de la correlación de fuerzas entre las potencias europeas. Y la ayuda que buscaban los patriotas se justificaba, entre otras, por las siguientes razones: primero, por las ventajas recíprocas que obtendrían los nuevos países y las naciones que los ayudaran, las cuales iban a conseguir un amplio mercado para el comercio y la colocación de los productos de su industria; segundo, por la incapacidad económica y política de España para mantener aquel inmenso imperio colonial; y tercero, porque la formación de los nuevos estados significaría un factor importante para el equilibrio político internacional.
La Carta de Jamaica analiza las causas de la independencia hispanoamericana. Como las políticas, los hispanoamericanos estaban privados de derechos políticos. Los colonos, dentro del sistema español, carecían de lo que El Libertador llama "el derecho a ejercer la tiranía activa". Se les privaba del derecho elemental de gobernarse a sí mismos; Jamás Virreyes, ni gobernadores, sino por causas muy extraordinarias; Arzobispos y Obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares sólo en calidad de subalternos; nobles sin privilegios reales.
España mantuvo sus colonias como "coto cerrado" en beneficio de la economía peninsular. Se prohibió el comercio con otros países y se impuso estricta vigilancia para impedir el contrabando. Se prohibía el comercio entre las propias colonias. Se estableció un riguroso control de la navegación, mediante la autorización de ciertos puertos para el comercio. Además de esto, se prohibía la siembra de frutos europeos. Se prohibía establecer en las colonias fábricas de paños y otros artículos, para que tuvieran que ser comprados a los comerciantes peninsulares. Toda esta política económica estaba dirigida a convertir la economía de las colonias en una economía complementaria de la economía española. A este respecto, El Libertador dice en la Carta lo siguiente:
El Libertador consideraba que en aquellos momentos no era posible unir todos los países hispanoamericanos en una sola nación, no porque no fuera partidario de la unificación de Hispano América, sino porque "climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América".
La paternidad de la idea de unir a América Española en un solo estado corresponde al Precursor Francisco de Miranda, quien en 1790 propuso formar con todas las colonias una monarquía bajo la autoridad de un Inca. En 1815 se da el Congreso de Panamá, convocado y reunido por El Libertador en 1826, como un intento para unir los países hispanoamericanos y asegurar su independencia.
El Libertador estuvo siempre en el centro de esta polémica sobre monarquía o república, que fue una de las más interesantes en el proceso ideológico de la independencia. El ejemplo norteamericano y la revolución francesa, ofrecían asideros sólidos en favor de la república; mientras, por otra parte, el supuesto atraso cultural, la ignorancia, falta de virtudes en el pueblo, fueron argumentos de quienes sostenían que nuestros pueblos eran incapaces de gobernarse por sí mismos, y, por tanto, inaptos para el gobierno republicano. Argumentaban, además, que las grandes potencias de Europa verían con mejores ojos la formación de monarquías América. Consecuente con sus ideas políticas, El Libertador pensaba que dentro de un régimen republicano sería más fácil elevar el nivel cultural y material de nuestros pueblos, sacarlos del atraso y lograr para ellos la paz necesaria para organizar sus instituciones y superar las devastaciones dejadas por la guerra. Pensaba, además, que la composición étnica, el carácter mestizo de nuestros pueblos, debía contar con un sistema de gobierno que estimulara la marcha hacia la igualdad social y la democracia.
El Libertador rechaza el sistema federal de gobierno y se pronuncia a favor del centralismo. Considera que la América Española no estaba preparada para separarse de la metrópoli, y como consecuencia de la crisis ocurrida en la península, los americanos han pasado, "sin los conocimientos previos, ni la práctica de los negocios públicos, a desempeñar funciones de gobierno.





Comentarios

  1. Un aspecto que me llama la atención del proceso de emancipación de Latinoamérica es la confluencia de diversos elementos, ya lo decía Carlos Beorlegui: “se trató de un acontecimiento en el que confluyen intereses muy diversos, tanto de los variados grupos que conformaban la población iberoamericana, como de los diversos agentes políticos exteriores”. Estos elementos fueron participes de este convulso proceso que llevo a la independencia de las naciones implicadas, de frente a una España que se encontraba en decadencia. Lo variado de los intereses, como lo decía Beorlegui, llevo a los pueblos latinoamericanos a encontrar una intención clara para liberarse del dominio español.

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